Javier Milei incorpora a militares en altos cargos: este viernes jura Carlos Presti en Defensa

El jefe del Ejército asumirá como ministro de Defensa con un equipo dominado por militares activos y retirados, un hecho que no ocurría desde 1983.

Cristian Alanís

Cristian Alanís

Argentina vivirá este viernes 12 de diciembre un cambio de peso en su estructura de gobierno. El teniente general Carlos Alberto Presti, hasta ahora jefe del Ejército, jurará como ministro de Defensa del presidente Javier Milei en una ceremonia en la Casa Rosada.

Su llegada rompe una tradición de más de cuatro décadas en las que la conducción política de la Defensa estuvo reservada exclusivamente a civiles.

La Casa Rosada subrayó el carácter histórico de la designación. En este sentido, el gobierno argentino sostuvo que este cambio busca “dar por finalizada la demonización” hacia las Fuerzas Armadas, un argumento que Milei ha repetido desde el inicio de su gestión.

“Por primera vez desde el regreso de la democracia, una persona con intachable carrera militar que ha llegado al más alto rango en su escalafón estará al frente del Ministerio que está encargado de la defensa nacional y de las Fuerzas Armadas, inaugurando una tradición que esperamos que la dirigencia política continue de aquí en adelante y dando por finalizado la demonización de nuestros oficiales, suboficiales y soldados”, señala el comunicado de la Oficina del Presidente de la República Argentina.

Un gabinete con impronta militar: quiénes acompañarán al nuevo ministro

La estructura que rodeará a Presti también marcará un giro respecto a administraciones anteriores. Distintos reportes de Clarín y La Nación coinciden en que el nuevo ministro llegará con un equipo compuesto mayoritariamente por militares en actividad y retirados, lo que no se veía desde el fin de la dictadura en 1983.

El general Jorge Alberto Puebla, compañero de promoción de Presti, quedará a cargo de la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares, un rol clave en la conducción operativa de la cartera. Puebla, con más de 40 años de servicio, actualmente dirige la formación educativa del Ejército.

También se proyecta el regreso del coronel retirado Daniel Martella, quien asumiría Asuntos Internacionales para la Defensa. Su trayectoria cobró notoriedad luego de que en 2013 fuera pasado a retiro durante el kirchnerismo.

La Nación destaca que Martella —aunque hijo de un militar procesado por delitos de lesa humanidad— desarrolló toda su carrera en democracia y cuenta con experiencia en misiones de la ONU.

A ellos se sumarían otros oficiales, entre ellos el general de brigada Carlos Horacio Martín en la Agencia Logística de la Defensa, un organismo central para la provisión y mantenimiento de equipamiento militar.

En paralelo, Presti conducirá la transición dentro del Ejército, que quedará en manos de su sucesor, el general Óscar Santiago Zarich.

Los desafíos: sueldos, crisis en la obra social militar y reequipamiento

El nuevo ministro asumirá en medio de una agenda cargada de urgencias. Entre los temas prioritarios están la actualización salarial del personal, la situación crítica de IOSFA —la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad— y la continuidad del proceso de modernización militar iniciado este año.

El Clarín señala que el instituto de salud acumula una deuda millonaria y enfrenta dificultades para sostener prestaciones básicas. Presti anticipó que ordenará una auditoría interna para determinar responsabilidades y definir un plan de recuperación.

En materia de equipamiento, el Ministerio de Defensa deberá avanzar en compromisos ya anunciados por Milei, como la compra de submarinos, helicópteros y municiones, así como el mantenimiento de los aviones F-16 adquiridos a Dinamarca.

La señal política detrás del nombramiento

Con la llegada de Presti, Milei envía una señal clara sobre el rol que espera para las Fuerzas Armadas en su administración. Las autoridades del gobierno argentino reiteraron al anunciar el cambio que el presidente pidió a la dirigencia política:

“Dar por finalizada la demonización de nuestros oficiales, suboficiales y soldados”.

Esa postura, sumada a la incorporación de militares en puestos centrales del ministerio, representa un quiebre respecto al modelo que rigió durante los 40 años de democracia, donde la conducción civil de la Defensa se consideró un pilar institucional.

La asunción de Presti, y el equipo que lo acompañará, marcarán una nueva etapa en la política militar argentina, con un gabinete donde la presencia castrense tendrá un peso que no se veía desde principios de los años ochenta.