Kast retira apoyo a Bachelet en la ONU y abre fractura regional con México y Brasil

El presidente de Chile retira respaldo a Bachelet para la ONU; la exmandataria seguirá con apoyo de México y Brasil.

Cristian Alanís

Cristian Alanís

El gobierno de Chile, encabezado por José Antonio Kast, decidió retirar el respaldo oficial a la candidatura de Michelle Bachelet para la secretaría general de la ONU, en un movimiento que reconfigura el equilibrio político regional en torno a una de las posiciones más relevantes del sistema internacional.

La decisión no solo marca un giro en la política exterior chilena tras el cambio de administración, sino que también introduce una fractura dentro del bloque latinoamericano que inicialmente impulsaba la candidatura junto con México y Brasil, dos actores clave en la región.

Kast argumenta inviabilidad política de la candidatura

La Cancillería chilena justificó la decisión señalando que el contexto actual dificulta el éxito de la postulación, en medio de una competencia fragmentada dentro de América Latina y diferencias con actores clave del proceso.

En un comunicado oficial, la Cancillería sostuvo que la dispersión de candidaturas y las diferencias con actores relevantes “hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”.

Por su parte, el presidente José Antonio Kast declaró ante la prensa que la promoción de la candidatura de Bachelet representaría “un costo importante” para el país, en un contexto interno marcado por presiones económicas y políticas.

Además, el gobierno chileno anunció que no respaldará a ningún otro candidato en la contienda, optando por una posición de neutralidad en el proceso.

Bachelet mantiene candidatura con respaldo regional

Pese al retiro del apoyo chileno, Bachelet confirmó que continuará en la carrera con el respaldo de México y Brasil, manteniendo el carácter regional de su postulación.

A través de un comunicado, la exmandataria chilena señaló que su disposición a competir por el cargo se mantiene, y que continuará trabajando con los gobiernos que impulsan su candidatura.

“Mi disposición a contribuir en este desafío permanece intacta; por ello, continuaré el trabajo conjunto con los Gobiernos de Brasil y México, quienes han postulado mi nombre reafirmando la naturaleza colectiva de este proyecto”.

En el mismo posicionamiento, Bachelet planteó que su candidatura busca fortalecer el sistema multilateral en un contexto global marcado por conflictos, desigualdades e incertidumbre, subrayando la necesidad de una ONU más eficaz en materia de paz, desarrollo y derechos humanos.

Una disputa interna que escala al plano internacional

La decisión del gobierno de Kast también refleja tensiones políticas internas en Chile. Sectores de la derecha cuestionaron desde el inicio la candidatura impulsada por el gobierno de Gabriel Boric, argumentando que no fue consensuada como una política de Estado.

En ese sentido, el diputado del oficialista Partido Republicano, Stephan Schubert, sostuvo ante la prensa que la postulación carecía de respaldo transversal dentro del país.

“No fue una candidatura de Estado”.

Desde la oposición, en cambio, la decisión fue criticada como un error en la proyección internacional de Chile. El diputado del Partido Socialista, Raúl Soto, calificó la medida como un daño a la imagen del país en el exterior.

“Es un bochorno internacional sin precedentes”.

Ambas posturas reflejan cómo una decisión de política exterior se convierte en un punto de disputa interna, con implicaciones directas en la estrategia internacional del país.

América Latina ante una oportunidad fragmentada

La contienda por la secretaría general de la ONU se desarrolla en un momento en el que, de acuerdo con una práctica no escrita de rotación regional, correspondería a América Latina ocupar el cargo.

Sin embargo, la existencia de múltiples candidaturas —incluidas las de la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi— reduce la posibilidad de consolidar un bloque regional.

Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y con trayectoria en organismos internacionales, cuenta con respaldo de su país de origen y apoyos diplomáticos en distintos foros multilaterales. Por su parte, Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), es impulsado por el gobierno de Argentina bajo la administración de Javier Milei.

En este contexto, la salida de Chile del respaldo a Bachelet no solo impacta su candidatura —que mantiene el apoyo de México y Brasil—, sino que también expone las dificultades de coordinación política en América Latina para posicionar liderazgos comunes en el escenario global.