
Foto: Rodrigo Arangua/AFP
Chile entró en la recta final del cambio de mando con una crisis política y diplomática que reordenó la transición: el proyecto de conectividad digital impulsado por la compañía China Mobile pasó de ser un expediente técnico a convertirse en un conflicto de confianza entre el Gobierno saliente de Gabriel Boric y el equipo del presidente electo José Antonio Kast.
El episodio ocurre en un momento de alta sensibilidad regional: Washington ya intervino con sanciones contra funcionarios chilenos y el caso expone, con nombre y apellido, cómo la disputa estratégica entre Estados Unidos y China se traduce en presión política doméstica en América Latina, incluso antes de que el nuevo Gobierno tome posesión.
Qué detonó el quiebre entre Boric y Kast
La ruptura se produjo tras una reunión en La Moneda que duró alrededor de 20–25 minutos y terminó abruptamente. Kast pidió que Boric se retractara públicamente de haber dicho que le informó sobre el proyecto del cable; Boric se negó y el presidente electo suspendió el proceso de coordinación y las bilaterales entre ministros entrantes y salientes.
“Desgraciadamente, el presidente electo ha llegado a esta reunión exigiéndome que me retracte de los dichos de que yo le había informado respecto de esta situación, antes, y como eso es falso, y no lo voy a hacer, decidió que las siguientes bilaterales no sucedieran”.
Del lado de Kast, el argumento fue que lo conversado no constituyó una entrega real de información y que la transición arrastraba inconsistencias en varias áreas, incluido el estado de las finanzas públicas y nombramientos de última hora.
“Terminamos el proceso de traspaso porque no confiamos en la información que se nos está entregando. Requerimos una mayor auditoría e información”.
La disputa por el relato: “informar” vs “enunciar”
El punto más delicado es la cronología y el nivel de detalle con el que Kast fue enterado. Boric sostuvo que, antes de que estallara el conflicto por la decisión de Estados Unidos, buscó hablar con el presidente electo porque se trataba de una definición “delicada” por el contexto geopolítico y con efectos que seguirían durante la próxima administración.
“Como es una decisión delicada dada la situación geopolítica, y una decisión de largo aliento (…) me parecía importante conversarlo con él”.
Kast, en cambio, hizo énfasis en una distinción conceptual: reconoció una llamada el 18 de febrero, pero sostuvo que solo se “esbozó” el tema, sin pormenores ni documentos clave, como el decreto asociado a la concesión.
“Efectivamente hablamos, pero él no me entregó detalles”.
Esa diferencia —si hubo comunicación preventiva real o una mención general— se volvió el argumento político que justificó un quiebre considerado inédito en la historia reciente de las transiciones chilenas, a días de la toma de posesión del 11 de marzo.
El factor Washington: sanciones y seguridad regional
El conflicto escaló cuando Estados Unidos revocó visas a tres funcionarios del Gobierno de Boric (incluido el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz) y justificó la medida por considerar que el proyecto “socava” la seguridad regional del hemisferio.
Según lo reportado, el Gobierno chileno calificó la medida como inédita y respondió con una nota de protesta, mientras sostuvo que el proyecto seguía en evaluación.
“En todo momento ha existido y existirá plena disposición de que el traspaso (de mando) sea absolutamente transparente e impecable”.
Más allá del episodio bilateral, el caso instala una presión externa concreta sobre la política digital chilena: el debate ya no es solo sobre infraestructura, sino sobre alineamientos estratégicos, riesgos de seguridad, y el costo diplomático de una iniciativa asociada a un actor chino en un sector altamente sensible.
Qué se sabe del proyecto y por qué es tan sensible
El plan contempla un cable de fibra óptica para conectar Valparaíso con Hong Kong, como parte de una ruta transpacífica. En el debate público, se subrayó que la conectividad chilena depende en gran medida de cables que pasan por Estados Unidos, y que un enlace directo con Asia modificaría esa arquitectura.
El Gobierno saliente sostuvo que el proyecto no estaba aprobado y estaba en revisión; sin embargo, reportes periodísticos señalaron que el 27 de enero se habría firmado un decreto de concesión que luego fue anulado a las 48 horas por supuestos errores técnicos o de tipeo, y que no habría sido visado por Contraloría, por lo que —según la versión oficial— administrativamente no quedó vigente.
En paralelo, desde el equipo entrante afirmaron que en reuniones formales de traspaso no se les mencionó el tema, lo que alimentó la tesis de “falta de transparencia” y abrió un frente político adicional: si una decisión con implicaciones internacionales estaba sobre la mesa, la transición debía incluirla explícitamente.
Implicaciones políticas y geopolíticas para Chile y América Latina
Para Chile, el episodio deja tres impactos inmediatos:
- Gobernabilidad en el arranque: Kast llega al poder con una transición tensionada, sin el flujo habitual de coordinación, en un tema que toca seguridad, telecomunicaciones y política exterior.
- Señales a Washington y a Pekín: el nuevo Gobierno queda obligado a definir postura rápidamente: mantener, frenar o rediseñar el proyecto sin deteriorar relaciones con su principal socio de seguridad (EE. UU.) y uno de sus socios comerciales más relevantes (China).
- Efecto demostración regional: el caso proyecta una advertencia para otros países latinoamericanos que buscan infraestructura crítica con capital o tecnología china: el costo puede aparecer como sanción, presión diplomática o crisis interna.
Kast anunció además la creación de una fuerza de trabajo para recabar y contrastar información a través de instancias como Contraloría y el Consejo para la Transparencia, con el objetivo de “auditar” lo recibido antes de asumir.
“Lo que ha ocurrido en temas de la administración fiscal es aún más grave que la falta de información; a nuestro juicio hay falta de transparencia, y esto lo hemos ido viendo en distintos ministerios, en distintas reparticiones”.


