Tensión Chile–EUA: Boric condena sanción a funcionarios y exige explicaciones por caso del cable con China

Cristian Alanís

Cristian Alanís

El gobierno de Chile respondió formalmente a la decisión de Estados Unidos de retirar las visas oficiales a tres funcionarios de la administración del presidente Gabriel Boric, una medida que Washington justificó bajo el argumento de presuntas acciones que “socavarían la seguridad regional”.

La reacción del Ejecutivo chileno incluyó una condena a la sanción, el envío de una nota de protesta y la exigencia de explicaciones diplomáticas al respecto.

La polémica se produce en un contexto de tensión bilateral luego de que el Departamento de Estado adoptara la medida sin una notificación oficial previa al gobierno chileno, lo que generó molestia en La Moneda y en la Cancillería.

Chile condena la medida unilateral y exige aclaraciones a EUA

La Cancillería chilena negó categóricamente las acusaciones de Washington y sostuvo que el país no participa en acciones que comprometan la seguridad regional.

En ese sentido, el gobierno de Boric citó al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, con el objetivo de conocer los fundamentos de la decisión y la identidad de los funcionarios sancionados.

“Chile descarta categóricamente participar en actividades que socaven la seguridad del continente o de terceros países”, afirmó el canciller.

El canciller Alberto van Klaveren también elevó el tono frente a la decisión estadounidense y afirmó que el Ejecutivo chileno considera que la sanción carece de sustento y vulnera la soberanía del país.

“Quiero reiterar que el Gobierno de Chile rechaza en los términos más enérgicos esta medida que responde a una imputación absolutamente falsa”, declaró el canciller van Klaveren.

El jefe de la diplomacia chilena añadió que la medida fue percibida como sorpresiva, arbitraria y unilateral, al haberse anunciado públicamente sin una comunicación oficial previa a las autoridades chilenas.

Revocación de visas a funcionarios del gobierno de Boric

Uno de los funcionarios afectados confirmó públicamente la sanción. El ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, señaló que fue informado de la revocación de su visa para ingresar a Estados Unidos, medida que lamentó profundamente en un mensaje dirigido a la prensa.

“Efectivamente, he sido informado recientemente de que mi visa para ingresar a Estados Unidos ha sido revocada por ese país. Lo que lamento profundamente”, señaló.

De acuerdo con los antecedentes conocidos, la sanción también alcanzaría al subsecretario de Telecomunicaciones y a un asesor de la cartera, aunque el gobierno chileno ha insistido en que no recibió una notificación formal con los nombres de todos los involucrados.

La razón de la sanción: el proyecto de cable submarino con China

Según explicó la Cancillería chilena, la reprimenda de Estados Unidos estaría relacionada con una solicitud de autorización presentada por empresas privadas para el tendido de un cable submarino que conectaría la costa chilena con Hong Kong.

Washington considera que esta infraestructura podría comprometer la seguridad regional y la protección de telecomunicaciones críticas en el hemisferio.

Sin embargo, el gobierno de Boric enfatizó que el proyecto aún no ha sido aprobado y se encuentra en fase de evaluación técnica, por lo que rechazó que pueda interpretarse como una amenaza a la seguridad continental.

El propio presidente Gabriel Boric respondió a la controversia subrayando la autonomía del país en materia de política exterior y decisiones estratégicas.

“Chile es y será autónomo en las decisiones que tome”.

Tensión diplomática y defensa de la soberanía chilena

La Cancillería sostuvo que la forma en que se comunicó la sanción no se condice con las prácticas diplomáticas habituales entre aliados estratégicos, especialmente considerando la histórica relación bilateral entre Chile y Estados Unidos.

En paralelo, el gobierno chileno reiteró que la evaluación de proyectos tecnológicos y de infraestructura se realiza bajo criterios técnicos y sin discriminación por el origen de las iniciativas, al tiempo que defendió que ningún proyecto en estudio puede comprometer la seguridad nacional ni la soberanía del país.

La controversia se produce además en un momento políticamente sensible para Chile, a semanas del cambio de mando presidencial, y abre un nuevo foco de tensión en la relación entre Santiago y Washington, particularmente en el ámbito de las telecomunicaciones, la infraestructura digital y la competencia geopolítica con China en la región.