Colombia y Ecuador abren diálogo para poner fin a la guerra comercial

Las cancilleres de ambos países sostienen una reunión en Quito para desescalar el conflicto arancelario, restablecer el comercio binacional y avanzar en acuerdos de seguridad y energía.

Cristian Alanís

Cristian Alanís

Las cancilleres de Colombia y Ecuador sostuvieron este viernes una reunión en Quito con el objetivo de poner fin a la guerra comercial que estalló entre ambos países tras la imposición de aranceles mutuos del 30 % y que ha impactado el comercio, la cooperación energética y el transporte de crudo.

El encuentro se produce en medio de un contexto de alta tensión diplomática, luego de que el gobierno ecuatoriano acusara a Colombia de una gestión deficiente en el combate al crimen organizado en la frontera común, lo que derivó en medidas comerciales y energéticas de represalia entre las dos naciones.

Una reunión reservada en Quito

La reunión se llevó a cabo en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, en el norte de Quito, y tuvo un carácter privado, sin acceso a la prensa. De acuerdo con reportes de la agencia AFP, el edificio permaneció fuertemente custodiado por elementos policiales y militares durante el desarrollo del encuentro.

En la cita participaron las cancilleres Rosa Villavicencio y Gabriela Sommerfeld, acompañadas por delegaciones de alto nivel de ambos gobiernos.

Desde Bogotá, la Cancillería colombiana informó que el encuentro bilateral fue “activado” con el objetivo de avanzar en soluciones conjuntas sobre temas estratégicos de interés mutuo, en particular comercio, seguridad, energía y defensa.

La escalada del conflicto comercial

La crisis se detonó a partir de la decisión del presidente ecuatoriano Daniel Noboa de imponer, a partir del 1 de febrero de 2026, una “tasa de seguridad del 30 %” a las importaciones provenientes de Colombia, como compensación —según su gobierno— por los recursos invertidos en la defensa de la frontera común.

Como respuesta, Colombia suspendió la venta de electricidad a Ecuador, mientras que el gobierno ecuatoriano elevó hasta en 900 % la tarifa para el transporte de crudo colombiano a través de su oleoducto, profundizando el impacto económico del diferendo.

El presidente colombiano Gustavo Petro ha rechazado de manera pública las acusaciones de falta de cooperación en materia de seguridad y ha insistido en la necesidad de un enfoque conjunto para enfrentar a las organizaciones criminales que operan en la zona fronteriza.

Delegación de alto nivel y agenda binacional

Además de la canciller Rosa Villavicencio, la delegación colombiana estuvo integrada por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, así como por viceministros de las áreas de comercio exterior, justicia y energía, con el objetivo de revisar los ejes prioritarios del diálogo binacional.

Según información oficial de la Cancillería de Colombia, el propósito del encuentro es avanzar hacia el “pleno restablecimiento” del comercio entre ambos países y alcanzar entendimientos en materia de seguridad y defensa, en una frontera compartida de aproximadamente 600 kilómetros.

Las cancilleres ya habían sostenido un primer acercamiento hace casi dos semanas en Panamá, en el marco de un foro del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, lo que sentó las bases para la reunión celebrada ahora en Quito.

Seguridad y presión internacional

El conflicto comercial se desarrolla en un contexto regional marcado por el avance del crimen organizado. Ecuador registró en 2025 la tasa de homicidios más alta de América Latina, con 52 asesinatos por cada 100 mil habitantes, y es un punto clave de salida de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.

En este escenario, el presidente Gustavo Petro informó recientemente que, tras una visita a Washington, el presidente estadounidense Donald Trump aceptó mediar con Daniel Noboa para desescalar las tensiones entre ambos países.

El diálogo iniciado en Quito abre la puerta a una posible normalización de las relaciones comerciales y diplomáticas entre Colombia y Ecuador, aunque las autoridades de ambos gobiernos han mantenido reserva sobre los alcances y plazos de los acuerdos que podrían derivarse de este encuentro.