
Foto: Pablo Porciuncula y Saul Loeb / AFP
El gobierno de Cuba reaccionó con dureza a la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a los países que continúen vendiendo petróleo a la isla pese a las sanciones vigentes, una medida que podría profundizar la crisis energética y económica que atraviesa el país caribeño.
La respuesta de La Habana se produjo luego de que Trump firmara una orden ejecutiva que establece un mecanismo para aplicar aranceles a los bienes provenientes de países que suministren crudo a Cuba, como parte de una nueva ofensiva económica contra el gobierno cubano.
Díaz-Canel acusa intento de “asfixia” económica
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó a Washington de utilizar argumentos falsos para justificar una política que, afirmó, busca estrangular la economía del país y agravar las condiciones de vida de la población.
“Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, vendido por quienes hacen política y se enriquecen a costa del sufrimiento de nuestro pueblo, el presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba”, escribió Díaz-Canel en su cuenta de X.
En el mismo mensaje, cuestionó los señalamientos de funcionarios estadounidenses sobre la inexistencia de un bloqueo y aseguró que la nueva medida evidencia “la naturaleza fascista, criminal y genocida” de quienes, dijo, han secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines personales.
La orden ejecutiva y la presión internacional
De acuerdo con información publicada por AP News, la orden ejecutiva firmada por Trump contempla la imposición de aranceles a cualquier país que venda o provea petróleo a Cuba, una decisión que busca incrementar la presión económica sobre la isla en un contexto de apagones prolongados y escasez de combustible.
Consultado sobre si su objetivo era “ahogar” económicamente a Cuba, el mandatario estadounidense afirmó que no estaba intentando hacerlo de manera deliberada, aunque sugirió que el país “no va a poder sobrevivir” bajo las actuales condiciones.
México, bajo presión por el suministro de crudo
La medida anunciada por la Casa Blanca ha colocado a México en el centro de la presión regional. Según datos de la empresa estatal Pemex citados por AP News, el país llegó a enviar cerca de 20 mil barriles diarios de petróleo a Cuba durante buena parte de 2025, aunque los envíos se habrían reducido en meses recientes.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reconoció que algunos envíos se han pausado temporalmente, pero sostuvo que se trata de decisiones contractuales y soberanas. Al mismo tiempo, advirtió que la medida impulsada por Washington podría desencadenar una crisis humanitaria de gran alcance en Cuba, con impactos directos en hospitales, alimentación y otros servicios básicos.
Sheinbaum aseguró que su gobierno buscará establecer contacto diplomático con Estados Unidos para conocer con precisión los alcances del decreto y evitar afectaciones económicas para México, sin abandonar el apoyo humanitario a la isla.
Crisis energética y preocupación en Cuba
La amenaza de nuevos aranceles llega en un momento especialmente crítico para la población cubana. Reportes de la agencia Agence France-Presse señalan que las filas para cargar gasolina se han alargado en La Habana, mientras los apagones alcanzan hasta 10 horas diarias, lo que ha incrementado la incertidumbre entre los ciudadanos.
En declaraciones recogidas por AFP, habitantes de la capital advirtieron que el impacto de la medida se sentirá directamente en la vida cotidiana y consideraron que el endurecimiento de las sanciones busca forzar una negociación con Washington en un escenario cada vez más adverso.
Más presión tras el caso Venezuela
El endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba también se produce después de que Trump anunciara el fin del suministro de petróleo venezolano a la isla, tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y la toma de control estadounidense del sector petrolero de Venezuela, que durante décadas fue el principal proveedor energético de La Habana.
Según el gobierno estadounidense, la orden ejecutiva se basa en la declaración de un estado de emergencia por la “amenaza excepcional” que Cuba representaría para la seguridad nacional de Estados Unidos, acusaciones que incluyen supuestos vínculos con actores hostiles como Rusia, China e Irán.
Desde La Habana, el gobierno cubano ha rechazado estos señalamientos y sostiene que la nueva ofensiva económica confirma el carácter coercitivo de una política que, aseguran, busca forzar a terceros países a sumarse al embargo impuesto desde 1962.


