Milei y Peña firman acuerdo impulsado por Trump para integrar la Junta de Paz

Los mandatarios firmaron el acuerdo durante el Foro Económico Mundial en Davos.

Cristian Alanís

Cristian Alanís

Los presidentes de Argentina, Javier Milei, y de Paraguay, Santiago Peña, firmaron este jueves el acuerdo para integrarse a la llamada Junta de Paz, una iniciativa impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo declarado de intervenir en la resolución de conflictos internacionales.

La firma se realizó en el marco del Foro Económico Mundial de Davos, donde Trump encabezó el acto de lanzamiento formal del organismo, que estará presidido por él de manera indefinida y que, según el propio mandatario estadounidense, podría llegar a desempeñar funciones similares —o incluso sustitutivas— a las de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Argentina y Paraguay se sumaron así a un grupo reducido de países que aceptaron públicamente la invitación de Washington, en contraste con varias potencias europeas que decidieron mantenerse al margen o rechazaron abiertamente la propuesta.

Foto: Mandel Ngan/ AFP

Un organismo que va más allá de Gaza

La Junta de Paz fue concebida originalmente como un mecanismo para supervisar la tregua y la reconstrucción de Gaza, tras el conflicto entre Israel y Hamás. Sin embargo, el documento fundacional difundido por la Casa Blanca amplió su alcance para incluir la promoción de la estabilidad y la paz en regiones afectadas o amenazadas por conflictos en distintas partes del mundo.

El nuevo organismo se define como una “organización internacional” con la misión de asegurar una paz duradera, aunque su carta constitutiva no hace referencia explícita a Gaza. Además, establece que Trump ejercerá la presidencia de la Junta sin límite temporal, con amplias facultades de veto y control sobre las decisiones del cuerpo.

Citas y cuestionamientos al papel de la ONU

Durante una comparecencia en la Casa Blanca, Trump dejó abierta la posibilidad de que la Junta de Paz pueda desplazar a la Organización de las Naciones Unidas, al cuestionar su eficacia histórica en la resolución de conflictos.

“¿Podría sustituir a la ONU? Podría ser. La ONU simplemente no ha sido de mucha ayuda. Soy un gran admirador de su potencial, pero nunca han estado a la altura de su promesa”, afirmó el presidente de Estados Unidos, al defender la creación del nuevo organismo.

Estas declaraciones encendieron alertas en la diplomacia internacional, especialmente entre países europeos, que han advertido que la Junta podría debilitar el sistema multilateral surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

Quiénes firmaron y quiénes se ausentaron

Además de Argentina y Paraguay, al acto de firma asistieron representantes de países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Hungría, Marruecos, Turquía, Kazajistán, Indonesia y Armenia, entre otros.

Foto: Fabrice Coffrini/AFP

En contraste, potencias como Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá, Suecia y Noruega optaron por no participar. Algunos de estos gobiernos expresaron reservas por la posible inclusión de Rusia en la Junta y por la falta de claridad sobre su relación con la ONU.

La ausencia de la mayoría de los países de Europa occidental evidenció las divisiones que ha generado la iniciativa de Trump, pese a los esfuerzos de su administración por presentar el organismo como una plataforma global de consenso.

Costos, poder y críticas al diseño del organismo

Uno de los puntos más controvertidos de la Junta de Paz es su esquema financiero. Según el borrador de sus estatutos, los países miembros podrán participar inicialmente sin costo, pero deberán pagar hasta mil millones de dólares para obtener un asiento permanente, recursos que, según Washington, se destinarían a la reconstrucción de Gaza.

Críticos del proyecto han advertido que este modelo podría abrir la puerta a conflictos de interés y prácticas discrecionales, además de concentrar un poder inédito en la figura del presidente estadounidense.

A pesar de las críticas, la firma de Javier Milei y Santiago Peña consolida el respaldo de dos gobiernos sudamericanos a la iniciativa de Trump, en un contexto de reconfiguración de alianzas internacionales y crecientes tensiones sobre el futuro del orden multilateral.