Correa toma distancia de Marcela Aguiñaga en medio de tensiones en la RC

El expresidente ha cuestionado públicamente la lealtad política de la prefecta del Guayas y puso en duda su permanencia en la Revolución Ciudadana.

Cristian Alanís

Cristian Alanís

La relación política entre Rafael Correa, expresidente de Ecuador y líder del movimiento Revolución Ciudadana (RC), y Marcela Aguiñaga, prefecta de la provincia del Guayas y una de las figuras con mayor peso territorial del correísmo, atraviesa un momento de tensión abierta.

A través de una serie de mensajes publicados en su cuenta de X (antes Twitter), el exmandatario ha cuestionado de manera directa la lealtad política de Aguiñaga y ha sugerido que su futuro ya no está ligado a la organización que él encabeza.

Lejos de tratarse de un episodio aislado, los señalamientos se han acumulado durante los últimos meses y han dejado al descubierto un distanciamiento progresivo que hoy se expresa sin intermediarios.

El cruce ocurre en un contexto de debate interno dentro de la RC, marcado por derrotas electorales recientes y diferencias crecientes entre la dirigencia nacional y varias autoridades locales.

El primer roce que encendió la confrontación

El distanciamiento comenzó a hacerse visible en septiembre, cuando Correa reaccionó a una publicación relacionada con la decisión de Luisa González, excandidata presidencial y presidenta del movimiento, de no buscar la reelección al frente de la RC.

Aguiñaga respondió al anuncio con un mensaje compuesto únicamente por emoticonos, gesto que el expresidente interpretó como un desaire hacia González.

Correa respondió con un mensaje dirigido directamente a la prefecta, en el que introdujo uno de los ejes centrales de la disputa:

“Marcela: Despide al que te maneja X. Estoy seguro de que, con tu capacidad y lealtad, tú no eres la que hace estas tonterías. En todo caso, todo mi respaldo a Luisa y mi gratitud por haber manejado tan valientemente la RC5”.

Desde entonces, el concepto de lealtad comenzó a ocupar un lugar central en los cuestionamientos públicos del exmandatario.

El encuentro con Tibán que escaló el conflicto

La tensión escaló en noviembre, tras la aparición pública de Aguiñaga junto a Lourdes Tibán, prefecta de Cotopaxi y dirigente que ha mantenido enfrentamientos políticos con Correa.

La reunión fue presentada por las autoridades provinciales como un espacio de coordinación institucional para trabajar en temas ambientales y de infraestructura, bajo el argumento de que dichas agendas no deben estar condicionadas por disputas partidistas.

Esa explicación fue rechazada por el expresidente, quien anunció que se opondría a una eventual reelección de Aguiñaga dentro de la RC:

“Después de salir con Lourdes Tibán bajo el argumento de que no hay ‘banderas políticas’ para trabajar —que sí las hay, como también debe haber dignidad— seré el primero en oponerme a la reelección de Marcela Aguiñaga”.

Con ese mensaje, Correa dejó explícita su postura frente al acercamiento de dirigentes del movimiento con actores políticos ajenos al correísmo.

“Con nosotros no cuentes”: Correa cierra filas contra Aguiñaga

El distanciamiento se profundizó a inicios de diciembre, cuando Correa reaccionó a entrevistas en las que Aguiñaga reconocía que llevaba meses sin comunicarse con él y defendía la necesidad de diálogo político en el contexto actual del país, incluido con el gobierno del presidente Daniel Noboa, en función de los intereses de la provincia del Guayas.

En uno de sus mensajes más directos, el expresidente descartó cualquier respaldo político desde la Revolución Ciudadana:

“Eres una mujer muy valiosa. Pero con nosotros no cuentes: más vale un gramo de principios que toneladas de trabajo”.

Horas después, reforzó esa postura al afirmar que la reflexión sobre la permanencia en el movimiento equivalía, en los hechos, a una ruptura política:

“Para una dirigente de tu trayectoria, decir que está ‘reflexionando’ continuar en la RC5 significa que hace rato dejó de estar en ella. Si algo debe caracterizar a un movimiento político como el nuestro, es la convicción”.

Aguiñaga defiende su trayectoria y marca distancia

Sin responder de forma directa a los mensajes del exmandatario, Aguiñaga ha defendido públicamente su historia dentro de la Revolución Ciudadana y su papel en la reconstrucción del movimiento tras su crisis interna.

Ha recordado que durante su gestión al frente de la organización se consolidó la estructura territorial de la RC, con la obtención de nueve prefecturas, 50 alcaldías y más de 220 juntas parroquiales y concejalías, además de la ruptura de la hegemonía del Partido Social Cristiano en la provincia del Guayas.

La prefecta también ha señalado que el contexto político actual es distinto al de años anteriores y que, desde su rol como autoridad local electa, tiene la obligación de priorizar los intereses de la provincia, incluso mediante acercamientos con dirigentes y gobiernos de otras corrientes políticas.

Una disputa que expone la crisis interna del correísmo

El cruce público entre Correa y Aguiñaga se inscribe en un momento de reacomodo interno dentro de la Revolución Ciudadana, donde el liderazgo centralizado del expresidente contrasta con la creciente autonomía de algunas figuras territoriales.

Aunque el futuro político de la prefecta del Guayas aún no está definido, el distanciamiento marcado por Correa deja en evidencia las dificultades del correísmo para sostener cohesión interna en un escenario político distinto al de la última década y anticipa una discusión más profunda sobre el rumbo y la conducción del movimiento.