Bergara acepta el caos, pero pone plazo político a la reforma del transporte
La reforma metropolitana plantea obras de alto impacto en tránsito, comercio y finanzas públicas.
Foto: Mario Bergara (FB)
Cristian Alanís
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La reforma del transporte metropolitano que impulsa el gobierno uruguayo tendrá un impacto profundo —y disruptivo— en la dinámica urbana de Montevideo.
Así lo reconoció el intendente Mario Bergara, quien admitió que las obras generarán afectaciones importantes en el tránsito, el comercio y la vida cotidiana de la capital, aunque dejó en claro que su administración no puede permitirse atravesar todo el periodo de gobierno sin mostrar avances visibles.
En entrevista con El Observador, el jefe departamental abordó los costos políticos y sociales de una iniciativa considerada prioritaria tanto para la Intendencia de Montevideo como para el gobierno nacional encabezado por el presidente Yamandú Orsi.
Una ciudad bajo presión y la necesidad de intervenir
Bergara contextualizó la reforma en un escenario de crecimiento sostenido del parque vehicular, que ejerce una presión cada vez mayor sobre la movilidad urbana.
Montevideo, dijo, enfrenta límites estructurales que ya no permiten postergar decisiones de fondo.
“Hoy circulan en Montevideo entre 400 y 500 mil autos y cada año se suman entre 25 y 30 mil más. Si no hacemos nada, va a llegar ese último auto que lo va a trancar todo”, sostuvo el intendente.
Foto: Mario Bergara (FB)
Desde esa lectura, el jerarca defendió la necesidad de avanzar en un rediseño integral del sistema de transporte, aun cuando ello implique un periodo prolongado de obras y molestias para la población.
El límite político: mostrar avances antes del final del mandato
Aunque la reforma no estará completamente finalizada durante su administración, Bergara estableció una línea clara sobre los plazos y las expectativas ciudadanas frente al proyecto.
“No podemos estar cuatro años con todo levantado sin brindar ninguna solución”, afirmó.
El intendente explicó que la estrategia pasa por etapabilizar las obras, de modo que algunos tramos o mejoras puedan entrar en funcionamiento antes de que concluyan los trabajos más complejos, permitiendo mostrar resultados parciales durante este periodo de gobierno.
Impacto económico y compensaciones a comerciantes
Uno de los puntos más sensibles de la reforma es la afectación que tendrán las obras sobre corredores comerciales clave como 18 de Julio, 8 de Octubre y Avenida Italia. Bergara reconoció que estas zonas concentrarán buena parte de los trabajos y que ese impacto deberá ser atendido como parte del diseño financiero del proyecto.
“Si uno bloquea negocios por x meses, el Estado se tiene que hacer cargo del lucro cesante. Esos costos son parte de los costos del proyecto”, señaló.
El intendente también advirtió sobre el elevado costo que implicaría el soterramiento de tramos del sistema de transporte, una de las opciones que aún se analizan.
“Estimaciones por lo bajo indican que cada kilómetro de soterramiento puede costar alrededor de 100 millones de dólares. Dependiendo de las variantes, estamos hablando de diferencias de cientos de millones de dólares”, apuntó.
Un proyecto que requiere respaldo del gobierno nacional
Bergara dejó claro que la magnitud de la reforma excede la capacidad financiera de la Intendencia de Montevideo, por lo que su ejecución depende del acompañamiento del gobierno nacional y del acceso a financiamiento externo.
“Esto tiene una envergadura tal que sin la concurrencia del gobierno nacional sería inviable”, sostuvo.
En ese contexto, destacó la alineación política con el presidente Yamandú Orsi, quien ha colocado la reforma del transporte entre las prioridades de su administración.
“Es un proyecto que el presidente Yamandú Orsi ha marcado como prioritario y también quiere mostrar avances en este sentido. En eso estamos todos alineados”, concluyó.