
Foto: Juan Barreto and Andrew Caballeros-Reynolds / AFP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvieron una llamada telefónica que ambos gobiernos describieron como positiva, en lo que representa el primer contacto público entre ambos líderes tras el derrocamiento de Nicolás Maduro.
La conversación ocurre en un contexto de reconfiguración política en Venezuela, luego de que fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro el pasado 3 de enero y lo trasladaran a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico.
Desde entonces, Washington y Caracas han iniciado gestiones para restablecer relaciones diplomáticas y avanzar en acuerdos energéticos.
Una llamada “productiva y cortés”
Tras la conversación, Rodríguez informó del intercambio mediante un mensaje publicado en su cuenta oficial de Telegram, donde subrayó el tono del diálogo con el mandatario estadounidense.
“Sostuve una larga, productiva y cortés conversación telefónica con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desarrollada en un marco de respeto mutuo”, escribió la presidenta interina, al detallar que ambos abordaron una agenda de trabajo bilateral.
En ese mismo mensaje, Rodríguez señaló que el diálogo incluyó “una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como asuntos pendientes en la relación entre nuestros gobiernos”, sin mencionar la situación judicial de Maduro, a quien previamente había calificado como víctima de un “secuestro”.
Trump destaca avances y cooperación
Desde Washington, Trump confirmó la llamada y se refirió en términos positivos a su interlocutora venezolana, en declaraciones ofrecidas a la prensa tras el contacto.
“Tuvimos una larga llamada, discutimos un montón de cosas”, afirmó el presidente estadounidense, quien describió a Rodríguez como “una persona formidable” y aseguró que ambos gobiernos “están trabajando muy bien juntos”.
Posteriormente, el mandatario amplió su postura en redes sociales, donde sostuvo que Estados Unidos busca apoyar la estabilización y recuperación de Venezuela, y que la relación bilateral podría derivar en una asociación beneficiosa para ambos países.
Petróleo, comercio y seguridad en la agenda
De acuerdo con información de Reuters, Trump detalló que la conversación incluyó temas como petróleo, minerales, comercio y seguridad nacional, en un momento en que Washington observa con interés las vastas, pero subexplotadas, reservas energéticas venezolanas.
La llamada marca un cambio significativo en la relación bilateral, luego de meses de tensiones que incluyeron sanciones al sector petrolero venezolano y operaciones militares de Estados Unidos contra redes de narcotráfico en la región.
Contexto político y liberación de presos
El contacto entre Trump y Rodríguez se produjo mientras el gobierno interino venezolano ha anunciado la excarcelación gradual de presos políticos.
Según cifras oficiales, más de 400 personas han sido liberadas desde diciembre, aunque organizaciones de derechos humanos estiman que en el país aún permanecen entre 800 y 1,000 detenidos por motivos políticos.
Además, la conversación tuvo lugar un día antes de que Trump tenga previsto reunirse en la Casa Blanca con la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su labor en favor de la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

De acuerdo con Politico, aún no está claro si ese encuentro influirá en la relación entre Washington y el gobierno interino encabezado por Rodríguez, a quien funcionarios estadounidenses consideran una figura clave para garantizar futuras inversiones energéticas de Estados Unidos en el país sudamericano.
Un “nuevo momento político”
Horas antes, Rodríguez declaró ante periodistas que Venezuela atraviesa un “nuevo momento político” y expresó su expectativa de que esta etapa permita “el entendimiento desde la divergencia y desde la diversidad política e ideológica”.
La llamada telefónica entre Trump y Rodríguez confirma así un giro diplomático tras la salida de Maduro del poder y abre un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, en medio de un escenario regional marcado por la incertidumbre política y la atención internacional sobre el futuro del país sudamericano.


